EL ESFUERZO POR TRATAR DE CAMBIAR AL OTRO DESGASTA, TRANSFORMARSE A UNO MISMO EN LAS RELACIONES, EN CAMBIO, TE HACE EVOLUCIONAR SIN DESGASTE

Categoría: Sin categoría


Uno de los mayores problemas en las relaciones sociales es la tendencia de QUERER CAMBIAR AL OTRO, y de ver como decía el Maestro Jesús “la paja en el ojo ajeno sin ver la viga que está en el nuestro”.

 Esta parábola me resuena mucho pues en este gran campo de las relaciones humanas se cae en la tendencia de mirar primero lo que hace mal el otro y de criticarlo, antes de mirarse así mismo, y sobre todo, de perderse el GRAN REGALO que tienen las relaciones humanas para la PROPIA TRANSFORMACIÓN.

Tratar de cambiar al otro genera un ESFUERZO que desgasta, pues el otro por lo general no cambia o hace lo que nosotros queremos que hiciera. Esto se debe a que el motivador interno de cada quién es el que lleva a realizar estas transformaciones, pero le pertenece sólo a él. Y el otro, el que está tratando de esforzarse por cambiar al otro, se desgasta y la relación se desgasta también.

Incluso, cada vez que se juzga al otro, la persona se impide la posibilidad de verse así misma. Es como si se pusiera un manto frente a sus propios ojos y se pierde la posibilidad de utilizar la relación en beneficio de su propia transformación.

Pero y ¿cómo se hace esto? Para poderlo explicar mejor daré un ejemplo de unos consultantes que llegan a mi terapia por temas en su relación actual que genera constantes peleas. Este es el caso de una madre y su hija adolescente que según la madre “le contesta mal, la mira con desafío, le cierra la puerta en su cara y nunca la acompaña a sus citas médicas”. Cuando oigo el relato de la madre y veo que evidentemente está frente a una adolescente desafiante, y veo las reacciones de esta madre por querer corregir a su hija y darle una buena enseñanza, veo el gran desgaste de la señora y la frustración por no poder cambiar a su hija. Frente a esta situación, logramos en las sesiones de psicoterapia hacer que la madre utilizara estos “ataques” de su hija, para aprovechar la situación y transformarse así misma. ¿Cómo? Trabajamos en su historia familiar que está cargada de maltratos y abusos psicológicos, pues su madre había vivido los mismos “ataques” por parte de su esposo durante más de 20 años, y ella (la madre), estaba repitiendo el mismo patrón: permitir el abuso del otro, que en este caso, era de su hija.

Fue así como esta madre, logró comprender que más allá de una buena educación, estaba su propio aprendizaje de amarse y respetarse así misma, utilizando esta situación “tormentosa” con su hija como una posibilidad para romper el patrón de maltrato familiar.

Al centrarse en sí misma, aprendiendo a ponerle límites a los “ataques” de su hija, y a transformar el patrón familiar, la relación comenzó a cambiar y ahora la relación mamá-hija es mucho más calmada que antes, e incluso la hija ha comenzado a tener demostraciones de amor hacia su madre.

Esto en psicología tiene un término: que para cambiar no necesariamente se necesitan dos personas, pues al cambiar una parte del sistema, se cambia el sistema mismo. Que en este caso, era la madre.

Por eso, es más sano transformase a uno mismo en las relaciones, que desgastarse por cambiar al otro.

Recuerda, “Lo mejor pasa adentro, en tu propio Hogar”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

shares