LA APRECIACIÓN DE LOS OBJETOS PUEDE SER “POSITIVA”, “NEGATIVA” O “NEUTRAL”, SEGÚN NUESTRAS EXPERIENCIAS PASADAS

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¿Qué dirige nuestra atención hacia un objeto? ¿Qué hace que un objeto sea “agradable”, otro “desagradable” y que otros sean “neutrales”?

En realidad, el objeto en sí carece de significado, es nuestra mente la que le da esa etiqueta, de “bonito”, “feo”, “no me incomoda”. O dicho en términos de lo que nos pueden generar los objetos podría ser: “apego”, “aversión” o “indiferencia”. Esto se debe a que nuestra mente va almacenando información de vivencias que transcurren una tras otra, y que de forma inconsciente se van guardando en nuestra mente aquellos recuerdos que hacen que cuando volvemos a encontrar un objeto similar, la mente ya tenga previamente la respuesta de “agrado”, “desagrado” o “neutral”.

Dicho en otras palabras, el hecho de que un objeto transmita satisfacción, depende de la decisión que tome la mente previamente. Es decir, la mente misma decide antes de contemplar el objeto si éste “le hace feliz, y por tanto es bueno” o “este no le hace feliz, y por tanto es malo”, y luego al verlo, confirma: ahhhh esto es bueno, lo llevo.

Supongamos que alguien que está en su casa pensando en que quiere comerse una piña, antes de que se desplace al mercado, la mente de esa persona ya se ha imaginado la piña en su mente y ha decidido que es una buena idea ir al mercado para comprar una piña. De modo que cuando llega al mercado y ve la piña, inmediatamente la percibe bonita y atractiva, porque ya en su mente había elaborado sus ideas preconcebidas sobre el objeto piña.

Esta es una de las razones por las cuales la elección de objetos y creación de espacios ocurre de modo “inconsciente”, puesto que no alcanzamos a evidenciar o reconocer de modo “consciente” la calidad que nuestra mente le ha dado a los objetos previamente, ya sea positiva, negativa o neutral.

Si le prestáramos mayor atención a nuestras mentes, podríamos encontrar muchas claves del porqué los objetos o algunos espacios o personas nos resultan agradables, desagradables o neutrales. Una vez más: todas las respuestas están en nuestro interior.

Recuerda, “Lo mejor siempre pasa adentro, en tu propio Hogar”.

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